Nuestro Universo es una increíble estructura que conjunta realidades y misterios de muy diferentes niveles. Uno puede maravillarse y tener variados acercamientos a su origen y su construcción desde lo atómicamente pequeñito hasta lo cósmico, sus dinámicas internas, las leyes que lo rigen, sus poblaciones e interacciones, su evolución, etc. Todos esos conocimientos son descripciones válidas aunque provengan de diversas disciplinas y utilicen diferentes recursos (medios, técnicas y lenguajes), porque todas esas definiciones son simultáneas explicaciones existentes de un mismo fenómeno: el universo.
Todos nacemos en un universo que ya existe, pero que es tan inabarcable que cada individuo va construyendo su propio universo más pequeño y sencillo, lo va transformando y haciendo encajar en una o varias de esas definiciones posibles. Cada uno de nosotros somos al nacer, es decir existimos, pero nuestra existencia es simultáneamente mutable porque también somos al ir viviendo, sintiendo, creciendo, aprendiendo un lenguaje, jerarquizando; es decir nos hacemos. Uno escoge elementos eclécticos que ya existen, y decide si su universo tiene fin o es infinito, uno decide que tan pequeño o grande lo quiere ver, incluso uno mismo lo plantea como un sistema integral incluyente o como un sistema cerrado. Yo me atrevería a decir que somos y hacemos el universo al existir, y en ese misterio de las realidades simultáneas, descansa toda la belleza de nuestro único universo.
Los trabajos de la serie Universos, se originaron con un principio lúdico en cuanto a su producción; haciendo referencia directa a los modos de construcción de la naturaleza en escalas que pueden ir desde lo microscópicamente invisible para nuestros ojos (átomos y moléculas), hasta lo más gigantesco que podemos comprender (sistemas solares, cúmulos de galaxias, etc.)
Yo escogí ser la arquitecta de estos mundos que se pueden llamar escultopinturas, porque se insertan en un campo multidisciplinario al conjugar un poco de la pintura tradicional con algo de la escultura y un mucho del arte objeto.
El proceso creativo se inicia encontrando la materia para consolidar el mundo a crear, en este caso busqué elementos independientes (únicos y particulares) que conformaran un todo integrado que se convierte en algo más que la suma de sus partes. La naturaleza construye y prueba sus creaciones mediante un desarrollo que se va mejorando por un proceso de selección natural; así mismo, enfrentándome a los materiales, voy desechando o modificando aquello que no funciona para encontrar soluciones formales que aclaren la intención estética de la serie.
La producción de estos trabajos se inicia por medio del juego plástico con los materiales, generando un orden aleatorio de formas, colores, tamaños y texturas. Este proceso deriva en el juego del inconsciente de armar algo sin tener un orden preestablecido. Primero armo los ambientes (que en este caso son los sustratos o fondos hechos de forma automática y accidental) para luego poblarlos de entidades que comparten el mismo hábitat. Posteriormente regresa el juego de hacer y deshacer para rehacer; en esta etapa la indeterminación y el juego del movimiento toman la decisión de lo que será la composición final del universo.
En la mayoría de mis trabajos hay un interés constante en permitirle al espectador una libertad de interpretación; es por esto que éstas piezas son simples universos, quedando indefinida mi interpretación personal para permitir la interpretación posible de ese químico que lo mira como un mundo microscópico de moléculas radioactivas, o de aquél biólogo al que le remite a una ciudad colonia de corales, o de lo que ve un niño que lo mira como un mundo de juguetes con los que no puede jugar, o una ama de casa que lo ve como algo decorativo y colorido, o quizás un astrónomo que al verlo recuerda un cúmulo galaxias constituidas por estrellas de diferentes edades y separadas por inimaginables distancias.
Todo eso es el universo: las millones y complejas redes de moléculas que integran la materia, la vida desde la más pequeña cianobacteria, una colonia de corales, un ratón, un elefante, y hasta nuestro planeta entero; un maravilloso juguete con el que no se puede jugar, algo bellísimo que parece naturalmente decorativo y lleno de colores, algo tan gigantescamente grande y alejado que lo conocemos aún sin haber llegado físicamente a sus límites. Todos estos son mis simples universos, llenos de posibilidades; haciéndose parte de complejos y simultáneos universos paralelos.
SERIE DE 30 CUADROS
Canicas, bolitas, arenas, cartón y resina sobre bastidores de madera
Dimensiones variables

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